Su hija de 4 años no despertaba de la siesta, entonces le mira el rostro de cerca y llama a emergencias…






Cuando se es padre se debe tener ojos en todas partes pues los niños con su alma exploradora siempre están expuestos a un sinfín de peligros. Aun cuando estos sean muy tranquilos, los adultos debemos tener mucha precaución y no perderlos nunca de vista pues hasta el mínimo error podría tener consecuencias fatales.

Muchos han sido los casos en que por un descuido los pequeños son olvidados en el interior de un automóvil y lamentablemente las consecuencias han sido lamentables. Con o sin temperatura alta, los vehículos suelen calentarse y emitir gases que son perjudiciales para la salud, pero ¡ojo! No sólo en los vehículos se encuentra el peligro cuando se trata de altas temperaturas. Posiblemente la historia de Jennifer Abma le sea de gran ayuda a otros padres para que tomen las medidas necesarias y no les ocurra lo que a ella pues es un suceso que aun lamenta.


Jennifer decidió compartir su historia con sus amigos de Facebook para que pudieran compartirla con otros padres, pues de manera silenciosa la muerte visitó su hogar mientras su hija dormía la siesta. Este es su relato.

Su pequeña hija dormía la siesta y Jennifer decidió ir a ver que todo estuviese bien a su habitación pero con lo que se encontró hizo que ella compartiera su mala experiencia en internet.


La madre escribió Facebook:

”Mi tarde no podía haber sido más horrible al igual que el golpe de calor que casi me arrebata a mi pequeña hija.

Con este suceso me doy cuenta de que no es necesario de que un pequeño esté bajo el sol para verse afectado por las altas temperaturas, definitivamente el miedo se apoderó de mi cuando creí que ya no podría despertarla.

Me llamó la atención que la siesta de mi hija se estaba alargando más de lo normal, acudí a su habitación para ver si todo estaba en orden y me di cuenta que el calor ahí era terrible, ella se encontraba bañada en sudor y la cara roja. Decidí despertarla pero fue imposible los primeros minutos, me llevó más de 20 poder lograrlo y cuando lo hice, llamé a una ambulancia y llegó lo más rápido posible e incluso vino una persona para investigar los hechos pues no pude dar razón alguna de lo que ocurría.

No cabe duda de que todo puede cambiar en un segundo.

Los médicos examinaron a mi pequeña de pies a cabeza, le hicieron pruebas y vieron que su nivel de azúcar era de 1,2 cuando debería estar sobre 4, así que le administraron glucosa y luego de unos minutos comenzó a llorar del susto.







Aunque esto definitivamente no es mi culpa es muy difícil no sentirse mal. Ojalá que de mi mala experiencia otros puedan aprender pues es necesario comprobar la temperatura de las habitaciones ya que puede llegar a ser igual de perjudicial para la salud como el calor que emana un coche.

Aun no puedo asimilar lo ocurrido, me siento en shock porque me pongo a pensar en que hubiese ocurrido si hubiera tardado más en subir a la habitación de mi pequeña, seguramente ahorita lo estaría lamentando aún más.


No puedo estar más agradecida con el trato y la eficiencia del personal de la ambulancia, actuaron de manera tan rápida que gracias a ellos hoy puedo compartirles esta mala experiencia y resaltar que de todo lo malo, mi pequeña afortunadamente se encuentra bien”.

Esta historia puede ser de gran ayuda para que otros padres estén bien informados y tomen las medidas de precaución necesarias.

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Fuente: newsner

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